sábado, octubre 21, 2006

Quiero ser gijonés

Ya que jamas seré negro ni tocaré el saxo como Dexter Gordon (¡ahh, qué maravilloso viaje alrededor de la medianoche nos diste, Tavernier), me hago gijonés, aunque no haya estado nunca en esa ciudad. Y qué más da. Todo lo que propone, entusiasma.

Porque allí puedes charlar con Paul Auster en el Teatro Jovellanos, como si estuvieras en un agradable café; porque la ironía no es sólo patrimonio de las culturas mediterráneas, si no porque iban a llamar semana negra a ese acontecimiento que es una invitación a saborear escenarios, ideas y propuestas, en las que la música, la literatura, el comic y el arte conviven todos los años para envidia de los que lo vemos desde lejos; porque luego llegan el festival internacional de comic y el de cine, y uno, ya harto de tanto sol y tan poca cultura en esta ciudad, se relame pensando que además todo aquello es verde y no precisamente por tanto campo de golf.

Nada, que me hago astur, cambio la bicicleta de carretera por unas botas de montaña, la piscina por una tabla de surf, Torremanzanas por los Picos de Europa, la horchata con fartons por los chorizos a la sidra y el periodismo por una granja de vacas. Además, volveré a echarme unas risas y podré charlar con mi amiga Elena. Habrá que verlo.

2 Comments:

At 3:53 p. m., Anonymous Anónimo said...

se dice que cambiar es una manera de admitir que esa etapa que cierras no era lo que esperabas o lo que necesitas. Pero me da que no es tu caso compañero. Precisamente se te pasa un punto, la puerta a la cultura eres tú, sólo hace falta iniciativa, investigación. El cambio que necesitas eres tú mismo.

 
At 1:07 p. m., Blogger folabe said...

Lica, gracias por la confianza y por la reflexión, que comparto y de la que me hago eco. De todas formas, ayuda mucho que en tu entorno también se den condiciones para ello, y en Alicante, desgraciadamente, seguimos con unos parámetros cuturales bastante pobres.
Un saludo.

 

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